Pequeño viaje a través de la pornografía

Habitualmente me planteo muchas preguntas sobre lo que hago. ¿Es realmente lo que hago pornografía si no se ve? ¿Por qué se llama pornografía? ¿Es lícito hacerlo? He decidido empezar este blog con un artículo haciendo un brevísimo repaso a la historia de la pornografía y explicando qué es la audiopornografía para mí, espero que te sea útil y que añada más preguntas esta cuestión tan controvertida.

¿De dónde viene la palabra pornografía?

El origen de la palabra como la conocemos hoy se remonta a principios del siglo XIX. La primera vez que apareció la palabra pornographie en francés fue en 1800, después saltó al inglés en 1842 como pornography y llegó al español en 1853 como pornografía. La etimología de la palabra pornografía tiene origen en el griego, pornographos (πορνογράϕος), y significaba literalmente escritos sobre las prostitutas. Aunque el término ahora está asociado por completo a las películas de sexo explícito para adultos, me gusta pensar que en origen, la palabra está relacionada con la escritura ya que hace que me sienta mucho más cercana y conectada a lo que hago.

Puedes saber más sobre el origen de esta palabra en la web de Etimologías ¡y mucho más!

¿Qué es la pornografía?

La pornografía es la representación de escenas eróticas y sexuales explícitas con el fin de excitar a las personas que lo ven. Aunque no siempre se ha llamado así, sus orígenes son tan lejanos como la propia aparición del homo sapiens y se relacionan con los ritos de fertilidad y de procreación. Durante la época clásica griega y romana se pasa por una representación del sexo explícito más o menos pública y descargadas de los tabúes y prohibiciones de la moralidad católica que llegarán en la época medieval. La aparición de la imprenta en el siglo XVI favorece la reproducción en masa de imágenes y literatura facilitando una distribución a más larga escala acercándonos cada vez más al consumo que hacemos de la pornografía hoy en día. Sin embargo, lo que entendemos como pornografía hoy se define en el siglo XIX con la aparición de la fotografía y ya en el siglo XX con el cine tendremos las primeras películas porno y eróticas. El cine porno se ha ido haciendo cada vez más explícito y la aparición de Internet ha propiciado que esté al alcance de todo el mundo no siempre de modo legal y justo.

¿Qué es la audiopornografía?

La audiopornografía es una descripción, narración oral de una escena sexual explícita, también puede ser la grabación sonora de un acto sexual o, por ejemplo, también lo es el sexo telefónico. Desde mi punto de vista es toda aquella pornografía que se escucha y en la que las únicas imágenes que se pueden ver son las que genera nuestro cerebro. ¿No te parece excitante que tu pareja te susurre al oído una escena que le gustaría hacer contigo?

¿Qué tipo de pornografía es mejor?

Desde mi punto de vista Internet a traído un tipo de erótica en exceso explícita que mina nuestra imaginación y en algunos casos, nos adormece el cerebro. Como mujer me he acostado con grandes consumidores de pornografía que han dejado mucho que desear en la cama porque lo único que han intentado es reproducir aquello que habían visto en la pantalla. Yo también me he visto tratando de cumplir esos estándares irreales. No creo que haya una pornografía mejor o peor, siempre y cuando veamos sexo ético y paguemos por él, sin embargo, sí creo que no nos viene mal cerrar los ojos por un momento y dejarnos llevar por la imaginación, el olor de la persona con la que estamos y disfrutemos tal y como es la otra persona y nosotros.

¿Qué prefieres tú, Bantia?

Mucha veces me siento rodeada de demasiadas imágenes, es por ello que prefiero cerrar los ojos y disfrutar. Trato de no consumir tanta pornografía en audiovisual y disfrutar del softcore porn, el porno que sugiere y es menos explícito. Creo que en esto estoy muy influenciada por el filósofo Byung-Chul Han y sus teorías sobre la hipertransparencia de nuestra sociedad. Han dice que la pérdida de la magia o la parte mística de nuestra experiencia de algún modo nos adormece y nos acostumbramos a lo explícito perdiendo el amor, lo místico y mágico, en el camino. ¿No te ha pasado nunca que de tanto ver porno ya no te excita nada? Pues eso.